Molletes de Écija (pequeños)

6,30 €
Impuestos incluidos

Elaborado por Panadería la Conchi.

Originales molletes ecijanos para tostar. El crítico gastronómico Sr. Capel, en su blog de EL PAÍS "Gastronautas de Capel", EN BUSCA DEL MOLLETE PERDIDO..... "Y en efecto, justo los molletes perdidos. Densos y pesados pero de masa blanda, mullido, mórbida. Ligermanete ácidos y con un sabor delicioso. ¡Existen, no era un desvarío de mi memoria! El panadero se llama Juan Bautista Garay y su panadería LA CONCHI".

Ingredientes: Harina de trigo, manteca de cerdo ibérico, sal, levadura biológica, mejorante panario, enzimas, antimoho, antioxidantes naturales y bicarbonato armónico con antiapelmazante. 

Unidades: 12.

Caducidad: 5 días.

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Cantidad

 

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HISTORIA

La palabra "mollete" sirve como nombre o adjetivo genérico para un montón de panes en distintas zonas de España. La palabra describía cualquier pan que fuese esponjoso y "muelle" (blando): así lo define el diccionario de Nebrija de 1495.

Las referencias comienzan a ser más claras a partir del siglo XIX, donde en 1826 ya se vendían en las tiendas de andaluces de Madrid "molletes con manteca de Flandes al estilo de Sevilla". En el libro Glorias de Sevilla (1849), Vicente Álvarez Miranda dice que en invierno "el vendedor de molletes y panecillos sopla el brasero al amor de cuya lumbre mantiene calientes sus apetitosos productos". Así que entonces ya se comían recién tostados y rellenos de manteca o mantequilla. ¿Y recetas? La de "bollos o molletes a la gaditana", del Tratado completo y práctico de confitería y pastelería (1848), es la más antigua que se ha podido encontrar.

El origen remoto del mollete puede estar en los panes planos y con poca levadura que hacían los judíos y árabes en Al-Andalus. Ahora bien, probablemente se trataba de un pan caro por su delicadeza, reservado a los ricos o a las ocasiones especiales de los pobres. La estudiosa del pan Eulalia W. Petit, de la web UN PEDAZO DE PAN, confirma los antecedentes pijos del mollete: "Es un pan blanco refinado, que al ser pequeño tiene más mano de obra y sin apenas corteza. Esto último está en la tradición europea de las clases pudientes, que incluso tenían un sirviente dedicado a raspar la corteza de los panes para así comer un pan tierno. Hay que acordarse también de que las dentaduras eran lamentables a partir de cierta edad de la vida, por lo que un pan descortezado, tierno y jugoso era una delicia".

El origen de los molletes ecijanos se encuentra en la familia Armesto, que prosigue su actividad artesanal tres generaciones después en dos ramas: los conocidos como molletes de La Conchi, de Juan y Jesús Garay Armesto, y los molletes de Armesto, de Jesús Armesto. El secreto está en las manos expertas que los amasan diariamente y su cocido en el horno de leña, marcando la diferencia, colocándolos en la solera del horno, sin bandeja, y haciéndose de abajo a arriba.